Honrando a una querida centenaria

Honrando a una querida centenariaEn Gálatas 6:9 se nos advierte que: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. Con frecuencia escuchamos o aun nos preguntamos a nosotros mismos, ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo debemos soportar antes de que Cristo regrese? Cuando estas preguntas llegan a nuestra mente y sentimos que nos estamos cansando, es momento de mirar algunos ejemplos de perseverancia y constancia en nuestras propias congregaciones. Estos ejemplos deben ser faros de luz, que nos recuerdan la advertencia que hemos recibido.

La congregación de Miami, Florida tiene el honor y la bendición de contar con un ejemplo de esto. Recientemente, la congregación hizo un homenaje a su miembro más anciano, Ivy Clare. A sus 103 años de edad, la Sra. Clare es bastante activa, se mantiene alerta y siempre está pendiente del sábado. Ella siempre se entusiasma con la idea de asistir a los servicios, pero no siempre puede hacerlo por su condición física. La Sra. Clare siempre demuestra una fe invariable a su familia y a todos los que la rodean. Su hija, Sandra, recuerda que su madre nunca ha dudado en recurrir al Señor pidiéndole su ayuda, orando siempre, durante toda su vida. Una vez, la Sra. Clare reflexionaba, ¿dónde estaríamos sin la ayuda de Dios? ¿Qué nos ocurriría?

Honrando a una querida centenariaLa Sra. Clare nació en St. Elizabeth, Jamaica, el 19 de julio de 1910. Fue la mayor de ocho hijos en su familia. Trabajó como administradora de correos durante muchos años y estuvo a cargo de varias oficinas de correo en la isla. La Sra. Clare conoció a su esposo, Frank Clare, en Portland, Jamaica. Se casaron en Kingston, Jamaica en 1941. Allí, criaron a un hijo, Lexington, y a una hija, Sandra. A finales de 1960 la familia Clare emigró a los Estados Unidos, en dónde Ivy trabajó como una enfermera licenciada en Nueva York.

La Sra. Clare conoció la Iglesia de Dios por su hija Sandra, quién había estado recibiendo literatura durante muchos años. La primera vez que Sandra escuchó el programa El Mundo de Mañana de Herbert Armstrong, fue en Jamaica. Como adolescente en el bachillerato, lo escuchaba en un pequeño radio en su cuarto. Ella solicitó y recibió la revista La Pura Verdad, y disfrutaba especialmente los artículos acerca de la profecía, pero nunca se imaginó que la revista era producida por una iglesia física.
Después de su traslado a la ciudad de Nueva York, Sandra vio el programa El Mundo de Mañana en la televisión, le contó a su madre y solicitó varios folletos. Por primera vez, Sandra comenzó a entender acerca de guardar el sábado y ser bautizada. Le dijo a su madre que ellas deberían hacer ambas cosas. Sin dudarlo, la Sra. Clare inmediatamente le dijo: “Sí”. Su hija se sorprendió de que ella estuviera de acuerdo tan fácilmente, ya que ellos siempre habían asistido a la iglesia anglicana episcopal los domingos, tanto en Jamaica como en Nueva York. Ir a la Iglesia el sábado nunca era considerado como una posibilidad y siempre fue descartado.

Aunque ellas veían el programa de televisión El Mundo de Mañana, ellas no entendían que una iglesia lo producía y que había congregaciones locales en todo el país. Ellas pensaban que era sólo un ministerio de televisión. Un día tomaron el directorio y buscaron una iglesia bautista que guardara el sábado. Ellas encontraron una y viajaban más de dos horas cada sábado para poder asistir a los servicios, pero de alguna forma no les pareció que fuera lo que estaban buscando. La Sra. Clare y su hija decidieron entonces llamar al número telefónico de las oficinas centrales de la Iglesia de Dios Universal en Pasadena, California, que aparecía en la revista La Pura Verdad. El operador les contestó amablemente: “Sí, nosotros guardamos el sábado y tenemos una congregación en Nueva York”. ¡Estaban entusiasmadas con esta noticia! Después de la llamada inicial, pronto recibieron la visita de Bob Fahey, el pastor de la congregación de la ciudad de Nueva York en esa época.

La Sra. Clare y su hija recibieron consejería para el bautismo y fueron bautizadas juntas el 14 de abril de 1984. La Sra. Clare asistía a la congregación de la ciudad de Nueva York hasta que se trasladó al sur de la Florida en 1991 y empezó a asistir a la iglesia en Boca Ratón. Ahora asiste a la congregación de Miami con su hija y yerno, Sandra y James Hanchard. Su hijo, Lexington Clare, también es miembro bautizado y vive en Ontario, Canadá, con su esposa y tres hijos. En 2004, la Sra. Clare perdió al amor de su vida, Frank, después de 63 años de matrimonio. Desde entonces ha estado viuda. La Sra. Clare atribuye su longevidad a ser cuidadosa con lo que come, al ejercicio y a grandes cantidades de oración.

A medida que los años pasan, se nos exhorta a permanecer firmes en nuestra fe, y agradecemos a la Sra. Clare por sus años de dedicación y el excelente ejemplo que nos ha dado.

—Por Linda Bacheller

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Posted in 2013, Retratos de la fe